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  • José Antonio Hidalgo

Voces detrás de candidatos

¿Cuántas veces hemos escuchado “él era honesto, pero estaba rodeado de pillos”, “él quería hacer bien las cosas, pero su entorno no lo dejaba”?

El gobierno es un trabajo en equipo. Por eso, conocer al candidato presidencial, sus propuestas, experiencia laboral, formación académica y hacer un escrutinio minucioso de sus antecedentes es importante, pero no suficiente. Su equipo de colaboradores más cercanos, los futuros ministros que tomarán decisiones trascendentales para el país también deben ponerse bajo la lupa.


Ya hemos tenido malas experiencias a lo largo de la historia del país desde un ministro ‘comecheques’ hasta una ministra de Educación que usó fondos públicos de manera fraudulenta para comprar mochilas escolares… Tristemente, la lista es larga.


Conocer al binomio presidencial no basta porque muchas veces la selección del candidato a vicepresidente responde solo a cálculos electorales, como por ejemplo diversidad de género o región, pero no significa que vaya a ser una de las personas más influyentes en el gobierno.


Sin duda, la tarea es muy difícil si hablamos de los dieciséis binomios presidenciales. Pocos candidatos han expresado con claridad propuestas realistas, sostenibles, más allá de la lógica del marketing político y el populismo. Pero pronto quedarán solo dos candidatos y, ahí sí, se vuelve más relevante conocer a su círculo cercano de asesores.


La decisión del voto no solo debe basarse en el candidato presidencial, sino en quiénes lo rodean; bien dice el dicho: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Para ese fin es clave la labor del periodismo de investigación, que debe contarle a la ciudadanía quiénes serían los integrantes de la ‘mesa chica’ de los candidatos presidenciales, qué intereses defienden, dónde han trabajado, qué vinculaciones tienen con otros partidos políticos y si tienen cuentas pendientes con la justicia.


Hemos de suponer que una candidatura presidencial bien planificada tiene asesores en las diferentes áreas: salud, economía, seguridad, agricultura, política exterior, etcétera. De no ser así, esa podría ser una bandera roja que indique que una candidatura es improvisada y, sinceramente, nuestro país ya no aguanta más improvisaciones.


Los desafíos que tenemos son enormes y la capacidad, experiencia y los valores del futuro gobernante y su equipo deben estar a la altura de las circunstancias.


Recuerdo las palabras del estratega militar y filósofo chino Sun Tzu: “El general que gana la batalla hace mil cálculos en su templo antes de luchar. El general que pierde hace solo unos cuantos cálculos de antemano”. Ecuador necesita ese general que se ha venido preparando en todos los frentes y no un improvisado.

La ciudadanía necesita conocer cuáles son las voces que escuchan los candidatos, esas personas influyentes que muchas veces no llegan a ser ministros porque no les interesa figurar o porque ganan más moviendo los hilos del gobierno desde afuera y sin tener que exponerse al escrutinio público. ¿Quiénes son esas personas en los equipos de los candidatos que pasarán a la segunda vuelta? (O)

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